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Durante los siglos pasados, la tierra siempre fue uno de los bienes más codiciados por el ser humano. Hoy en día, las cosas han cambiado y poseer terrenos o fincas en la actualidad puede resultar un buen negocio si se conoce bien la legislación que las rige.

Existen varios tipos de fincas, cada una con unas características especiales. Dependiendo de su capacidad de construcción o de su ubicación, encontramos  fincas rústicas, fincas industriales o fincas urbanas.

Las fincas rústicas son aquellas que en general, se explotan con intención agrícola o ganadera. Además, también podemos encontrar algunas construcciones dedicadas a hostelería o segundas residencias.

El precio de las fincas rústicas es muy variable ya que suele depender de las características de la propia finca. Por ejemplo, es necesario tener en cuenta si existen construcciones de algún tipo, dónde se encuentra o qué tipo de finca es (existen muchos tipos de finca rústica: de secano o regadío, frutal, de ámbito forestal, etc.). El precio de cada una también varía considerablemente en cada comunidad autónoma. Por ejemplo, Andalucía es una de las comunidades más caras para adquirir este tipo de fincas.

En cuanto a la edificación de fincas rústicas, la ley es muy clara y es necesario tener claro que este tipo de fincas no pueden utilizarse como explotación inmobiliaria. Para ello, es necesario que la Administración sobre la que opera el terreno recalifique el suelo y lo clasifique como otro tipo de suelo.

En el caso de que la finca ya cuente con construcciones, es posible reformarlas o mejorarlas, tanto para vivienda como para explotaciones hosteleras, como por ejemplo un hotelito rural o similar. A la hora de llevar a cabo estas acciones es importante saber también que no será posible realizar nuevos edificios que no estuviesen previamente, a no ser que sean imprescindibles para llevar a cabo una actividad agropecuaria o energética.

Existen casos excepcionales en los que las administraciones permiten la construcción de edificios públicos que relacionan con actividades de cuidado del medio ambiente. De todas formas, en cualquier caso, siempre deben obtenerse los permisos necesarios ya que en caso contrario, las consecuencias pueden llegar incluso hasta la demolición de lo construido.

Imagen: Toprural | Flickr

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