liquidación de bienes gananciales García Solano

A la hora de contraer matrimonio, es necesario tener en cuenta muchas cosas, como por ejemplo el tipo de régimen elegido para llevarlo a cabo. En España existen tres regímenes matrimoniales diferentes: el régimen de gananciales, la separación de bienes y el régimen de participación. Los tres regímenes son diferentes entre sí y se corresponden con una implicación diferente en el matrimonio.

El caso más interesante para el presente artículo es el régimen de gananciales. Contraer matrimonio en gananciales implica que cuando dos personas se casan, los bienes adquiridos durante el mismo y los aportados específicamente por cualquiera de los dos, serán propiedad de la sociedad conyugal sin distinción de participaciones individuales, ni cuotas.

¿Qué quiere decir esto? El régimen de gananciales se traduce en que los bienes de un matrimonio no pertenecen individualmente a ninguna de las dos personas, sino que pertenece a la sociedad formada entre ambos. De esta manera, ¿cómo afrontar esta situación ante la ruptura de un matrimonio con estas características?

Ante un proceso de disolución y liquidación de gananciales, uno de los primeros pasos (e imprescindibles) a seguir es la realización de un inventario sobre los bienes privativos y los gananciales. Los bienes privativos son aquellos que se tuvieran anteriormente al matrimonio y pueden ser, por ejemplo, donaciones, herencias, etc. También se aplican los bienes adquiridos a raíz de otros bienes privativos, como por ejemplo una casa comprada con el dinero de una herencia.

Los bienes privativos son individuales y no deben entrar dentro de la liquidación cuando se disuelve el matrimonio. Por su parte y a grandes rasgos, los bienes gananciales son todos los no privativos, es decir, por ejemplo, aquellos que nacen del trabajo de cualquiera de los cónyuges durante el periodo matrimonial, así como aquellos fruto de las rentas o intereses que produzcan sus bienes, empresas, etc.

Existen ocasiones en las que la clara línea entre bienes privativos y gananciales se difumina. Por ejemplo, en el caso de que una persona comprara una vivienda y contrajera matrimonio con el 50% de la misma pagada. Si luego se continúa pagando la vivienda entre ambos, a cada uno de correspondería el porcentaje adecuado, ya que ese 50% pagado antes de establecer la sociedad de gananciales se consideraría como bien privativo.

Deudas e indemnizaciones

Una vez esclarecidos todos los bienes de la sociedad y sabiendo cómo se categoriza cada uno, es necesario afrontar el pago de las deudas que pueda tener la sociedad. Esto se debe a que este régimen económico pone como respuesta el patrimonio familiar ante cualquier deuda o responsabilidad civil. De esta manera, se destinará el activo que en caso de no ser suficiente, podrían adjudicarse otros bienes propiedad de la sociedad para saldar la deuda.

Una vez liquidadas todas las deudas y obligaciones, se abonará el resto a cada cónyuge correspondiendo adecuadamente a cada uno de ellos las indemnizaciones o reintegros debidos, compensando si alguno de los dos es deudor de la sociedad.

¿Qué es necesario hacer para liquidar un régimen de gananciales de mutuo acuerdo?

Para una disolución de gananciales en la que ambos cónyuges están de acuerdo, existen dos vías de actuación mediante las que se puede llevar el proceso:

  • De forma judicial donde se realiza simultáneamente al divorcio. Así se incluiría en el Convenio Regulador para su posterior aprobación judicial.
  • Ante notario, donde no es necesaria la intención de divorcio. Mediante un notario, se puede cambiar el régimen matrimonial, donde se puede pactar la disolución de la sociedad de gananciales.

Antes de contraer matrimonio es muy importante conocer todos los derechos y obligaciones que supone cada régimen. Por eso, siempre es bueno consultar con un abogado especialista que pueda aconsejar las soluciones más convenientes en cada caso para que sea posible tomar la mejor decisión.

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